Los hilos empiezan a encontrarse

Creo que ya no me quedan muchos más lugares a los que acudir para denunciar y visibilizar mi situación. Hoy he escrito al Defensor del Pueblo y a la Valedora do Pobo. Otra vez explicar lo ocurrido, reunir fuerzas, poner en palabras el dolor y el desamparo. A veces siento que he llamado a todas las puertas y sigo en el mismo pasillo, esperando que alguna se abra de verdad.

Entre tanto, en redes encontré una publicación del diario digital Faro da Costa sobre FREMAP de A Coruña, donde se recogían el descontento y denuncias de mala praxis. Ya había mencionado ese encuentro en mi diario, pero hoy quiero contar lo que está empezando a salir de él.

Me dio alegría encontrarla. Es una alegría difícil de explicar cuando lo que estás leyendo habla de sufrimiento. Me dolió reconocer otras historias, pero sentí alivio al ver que había más voces hablando, que alguien las estaba recogiendo y que mi experiencia podía encontrar un lugar junto a ellas. No estoy sola.

Ya sabía que había muchas personas pasando por situaciones extremas. No hace falta ser un genio para imaginar cuántas historias quedan detrás de cada expediente, cuánta gente intenta reclamar mientras apenas tiene fuerzas para sobrellevar el día. Pero saberlo desde casa y encontrar a esas personas son cosas distintas. Cuando las voces se encuentran, el aislamiento empieza a aflojar un poco.

Me puse en contacto con Faro da Costa y me han dicho que publicarán mi caso. Después de tanto explicar y esperar, que alguien vaya a darle espacio significa mucho para mí. Necesito que se conozca lo que estoy viviendo y que no quede encerrado entre mis cuatro paredes y un montón de documentos.

También me derivaron a la Plataforma de Afectados por el INSS. Otra posibilidad de encontrar personas que conocen este desgaste, de compartir experiencias y de intentar que nuestras voces lleguen más lejos.

Sigo cansada. Esto todavía no resuelve mi situación, pero hoy hay algo a lo que puedo agarrarme: empiezan a aparecer otros hilos. Personas, un medio de comunicación, una plataforma. Historias que estaban separadas y que quizá puedan empezar a sostenerse unas a otras.

De eso nace también El Tapiz. De intentar reunir lo que el dolor y la burocracia mantienen disperso. Cada hilo trae sus nudos, sus heridas y el esfuerzo de no romperse. Juntos podemos ir tejiendo un lugar donde se nos vea y se nos escuche.

Ya somos unos cuantos hilos acercándose al telar. Ojalá consigamos tejer algo que nos sostenga.

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