Sanidad pública

Voces por una atención digna: hilos negros y turquesa sobre fondo blanco

Un espacio para dar voz a quienes se han sentido desamparados en la sanidad pública. Aquí reunimos experiencias de pacientes de toda España: esperas que se alargan, síntomas que no se escuchan, dificultades para acceder a pruebas o tratamientos y reclamaciones que no consiguen una solución.

Nace con el mismo propósito que Mutuas sin filtros: hacer visibles historias que suelen vivirse a solas, conectar experiencias y reclamar una atención digna, accesible y humana. Detrás de cada expediente hay una persona cuya vida no puede quedar en pausa.

Cada voz aporta un hilo. Juntas pueden mostrar lo que necesita cambiar.

Unirnos para cambiar el sistema

El objetivo de unirnos es eliminar completamente el sistema de mutuas colaboradoras y que la sanidad pública y el sistema público de Seguridad Social asuman todas sus funciones: asistencia médica, bajas y altas laborales, rehabilitación, prestaciones y gestión. El dinero público es de todos y debe invertirse en la sanidad pública. Nada de esos recursos para las mutuas. Queremos que todo el proceso se gestione desde el sistema público, con los medios y el personal necesarios y garantizando la continuidad de la atención y de las prestaciones.

Ese cambio también exige una sanidad pública que escuche, atienda a tiempo y no deje al paciente desamparado. Las experiencias que compartimos aquí forman parte de esa misma reivindicación.

El dinero y el tiempo, para el paciente

Quien quiera contratar asistencia sanitaria privada debe poder elegirla y pagarla. Nuestra reivindicación es que el dinero de todos se invierta íntegramente en el sistema público, que debe asumir toda la asistencia y la gestión hoy encomendada a las mutuas. Consideramos incoherente mantener un modelo que beneficia a unos pocos mientras los pacientes sufren las consecuencias de una atención que no responde a sus necesidades.

Queremos eliminar el sistema de mutuas y la burocracia ineficaz que obliga al paciente a ir de una reclamación a otra sin obtener asistencia. El dinero, el tiempo y los profesionales deben estar al servicio de la salud. La medicina debe centrarse en atender, cuidar y sanar, con mecanismos de reclamación que sí protejan y resuelvan.

Consultas transparentes y pacientes protegidos

Proponemos que todos los centros médicos estén obligados a ofrecer un sistema seguro de grabación y transcripción de las consultas, con consentimiento informado y la posibilidad de rechazarlo sin perder atención. Queremos que el médico pueda mirar y escuchar al paciente, en lugar de pasar la consulta pendiente del ordenador.

Ya existen herramientas de documentación clínica mediante voz, como Ambience Healthcare, Abridge y Microsoft Dragon Copilot. Son ejemplos de tecnología disponible; nuestra propuesta exige además garantías concretas de acceso y protección para el paciente.

Grabar, transcribir y entregar al paciente una copia de lo hablado y de la nota clínica revisada. El audio debe quedar bajo custodia segura, con acceso regulado para contrastar discrepancias y plazos de conservación definidos. El paciente debe poder señalar errores u omisiones y solicitar su corrección.

El objetivo es dar poder al paciente, prevenir abusos y reducir las notas erróneas o incompletas. Que exista un registro contrastable de lo que se dijo, de los síntomas explicados y de las decisiones tomadas. Transparencia para que nadie tenga que demostrar a solas lo ocurrido en una consulta.

Ya se utiliza: experiencias en Estados Unidos y España

Kaiser Permanente, Estados Unidos: una evaluación publicada en abril de 2025, con uso entre octubre de 2023 y diciembre de 2024, recogió más de 2,5 millones de consultas asistidas y una reducción estimada de casi 16.000 horas de documentación. En una encuesta a 102 médicos, el 88 % valoró positivamente su efecto en la interacción durante la consulta. Entre 118 pacientes encuestados, el 47 % percibió que el médico miraba menos la pantalla y más de un tercio que les hablaba directamente durante más tiempo. Son resultados de esas encuestas, no de todos los pacientes atendidos. Fuente: evaluación de Kaiser Permanente.

Las razones de esa valoración positiva son concretas: menos carga de documentación, menos trabajo administrativo fuera del horario, menor esfuerzo mental para tomar notas y más atención a la conversación con el paciente. Un ensayo de UCLA con 238 médicos también encontró una reducción del tiempo de documentación con Nabla y mejoras modestas en indicadores de desgaste profesional con Nabla y DAX. Detectó asimismo errores y omisiones, por lo que la revisión clínica sigue siendo imprescindible. Fuente: ensayo de UCLA.

En España, Quirónsalud Badalona confirmó en junio de 2025 la implantación de Scribe en sus consultas. Según el hospital, transcribe la conversación y ayuda a elaborar un informe que el médico revisa y valida antes de entregarlo al paciente. El objetivo es reducir tareas administrativas y favorecer una atención más cercana. Esto confirma su uso en ese centro; no acredita que esté disponible en todos los hospitales o consultas de Quirónsalud. Fuente: Quirónsalud Badalona.

Nuestra propuesta añade una exigencia: que esta tecnología también sirva para proteger al paciente, con acceso a su registro, posibilidad de contrastar lo escrito y corrección de errores. Los resultados positivos sobre tiempo y comunicación no demuestran por sí solos que desaparezcan los abusos o las negligencias.

Médico y paciente: un mismo equipo

Si la tecnología y la inteligencia artificial están transformando nuestra vida, pongámoslas al servicio de algo esencial: cuidar mejor. Bien utilizadas, pueden beneficiar tanto al paciente como al médico, reducir el papeleo y devolver tiempo a lo que importa: escuchar, comprender, atender y tratar.

Médicos y pacientes no deberíamos sentirnos en bandos enfrentados. La relación asistencial debe basarse en la confianza y en un objetivo compartido: recuperar la salud. El médico aporta sus conocimientos y el paciente explica lo que siente y lo que necesita. Ambos deben poder trabajar como un equipo.

No podemos seguir convirtiendo la atención médica en una lucha constante entre reclamaciones, respuestas que no llegan y una burocracia interminable, mientras la salud del paciente se deteriora. Necesitamos transparencia, una comunicación clara y herramientas que ayuden a dejar constancia fiel de lo hablado.

La tecnología debe acercarnos. El médico debe poder centrarse en cuidar y curar; el paciente, en recibir cuidados y sanar. Ese es el equipo que necesitamos.