Aquí seguimos, gestionando la burocracia del INSS, aunque hoy sienta que no servirá absolutamente de nada. Informes, trámites y esperas que se suman al desgaste de llevar años intentando recibir ayuda.
Hoy pedí informes médicos a mi doctora de cabecera y acabé llorando al intentar explicar el desamparo que he vivido buscando asistencia por la perimenopausia. Su respuesta fue «¡Contrólate!»: salí de la consulta sintiendo una falta absoluta de escucha, empatía y profesionalidad.
Mañana tengo cita con abogados porque, en este momento, siento que es la única vía que me queda para exigir una atención médica adecuada. Estoy de baja laboral y necesito asistencia, pero para conseguirla parece que tengo que luchar a cada paso y gastar un dinero que no tengo.
¿Quién puede comprender lo que significa tener que defender tu derecho a recibir cuidados precisamente cuando apenas te quedan fuerzas?
Seguiremos luchando, aunque las fuerzas sean mínimas.
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